Hace unos meses les hablamos en nuestro blog de la importancia de escoger una buena distribución a la hora de diseñar la cocina, teniendo en cuenta factores como las medidas, la forma de la estancia, los elementos estructurales… Así, dentro de esta distribución vamos a tener que reservar un importante hueco a los electrodomésticos, cuya adecuada colocación no solo va a depender de la visión estética o lo cerca que queramos tenerlos. También deberemos atender a otros factores, que hoy les desglosamos en este post.

Además, como saben, pueden venir a visitarnos al showroom de Davinia. Nos encontramos en Madrid, en Paseo de la Castellana 98. Interioristas y diseñadores profesionales les podrán asesorar en todo lo que necesiten, para conseguir una cocina de diseño elegante, funcional y con las mejores calidades.

 

¿Dónde poner el microondas?

La opción más sencilla y tradicional es la colocación del microondas encima de la encimera, pero el problema es evidente: nos quita mucho espacio de trabajo. Por eso, a la hora de diseñar una cocina, intentamos dar con soluciones que funcionen a largo plazo.

De este modo, una de las más comunes y funcionales es preparar un hueco a medida en una columna de almacenaje, bien quedando a la vista, o bien permaneciendo oculto bajo una puerta abatible, que ofrezca fácil apertura, sin ocupar espacio. Los huecos a medida se suelen realizar teniendo en cuenta la capacidad estándar de los microondas (unos 20 l), ya que posiblemente cambiemos antes de aparato que de cocina. De este modo, esta capacidad implica unas medidas de unos 45 cm de alto, 26 cm de ancho y 34 cm de profundidad.

Pero si el espacio de almacenaje no es suficiente, otra opción común es colocarlo justo debajo de los muebles superiores y pegado a una pared o rinconera, en una especie de balda a medida.

Y cuando ninguna de las anteriores opciones es una posibilidad real, nuestra mejor alternativa será la de un mueble auxiliar.

En cualquier caso, debemos tener en cuenta algunas cuestiones básicas: es recomendable poner el microondas a una altura cómoda y de fácil acceso, facilitando la usabilidad; al colocarlo, debemos comprobar que podemos abrir la puerta por completo; no debemos usarlo como balda, poniendo cosas encima, ya que podemos obstruir las rejillas de ventilación; debemos evitar tener fuentes de calor cercanas al mismo, y, por último, el microondas debe tener una buena ventilación, para evitar que se sobrecaliente.

 

¿Dónde poner el frigorífico?

Si atendemos a las últimas tendencias en decoración y distribución de cocinas, observaremos que la más demandada es la de ocultar el frigorífico integrándolo como parte del mobiliario, uniendo a su puerta otra que sea del mismo material y diseño que el resto de la cocina.

 

 

Sea esta o no la opción que escojamos, hay ciertas recomendaciones que debemos seguir a la hora de colocar el frigorífico:

  • Lo más importante es que debe estar alejado de fuentes de calor (radiadores, el horno…), ya que podrían provocar una avería, además de elevar su gasto energético.
  • Tampoco debe estar cerca de la ventana, ya que, no solo evitará la entrada de luz, sino que recibirá la luz solar directa, lo que implicará que la nevera deberá trabajar a mayor rendimiento, provocando también un mayor consumo.
  • Del mismo modo, no debe estar completamente pegado a la pared por la parte trasera, ya que no dejaremos circular el aire y podría estropearse, además de resultar ineficiente en términos energéticos. Lo correcto es dejar unos 5 cm de separación.
  • Por su parte, no conviene pegarlo tampoco a las paredes ni hacer que quede completamente encastrado en un mueble. Tendremos que contar al menos con 1-2 cm de separación a las paredes laterales y a un posible mueble superior.

 

 

 

¿Dónde poner el horno?

La opción más popularizada y la más indicada para cocinas con espacio limitado es la de situarlo en los muebles inferiores, por lo general bajo la zona de cocción. Sin embargo, cuando contamos con suficiente espacio, la tendencia es situarlo en una columna, para así poder tenerlo a una altura mucho más cómoda.

Y, cumpliendo con las indicaciones del resto de electrodomésticos, el horno debería situarse alejado (dentro de la medida de lo posible) de aparatos como el frigorífico.

 

 

 

¿Dónde poner el lavavajillas?

Al igual que ocurre con el frigorífico, las tendencias nos llevan también a ocultar electrodomésticos como el lavavajillas tras el mobiliario. Pero, más allá de la parte estética, hay otras cuestiones que debemos valorar al diseñar la distribución de la cocina y escoger el lugar del lavavajillas. La más importante es que debe estar próxima a una toma de agua y desagüe, por lo que suele situarse próximo al fregadero. Pero ¿a la izquierda o a la derecha? Pues, aunque realmente es un detalle con menor importancia, lo más cómodo es a la derecha del fregadero para personas diestras, y a la izquierda para zurdos.

Por su parte, en función del número de personas que habiten la casa y, sobre todo, los metros cuadrados disponibles en la estancia, escogeremos un tamaño u otro de lavavajillas. Así, los tamaños estándar son los de 45 cm, para parejas o personas que viven solas, y los de 60 cm, para familias.

Cuando el espacio es un problema y debemos cuadrar al milímetro la distribución de todo el mobiliario de la cocina, es importante valorar el hueco que ocupa el lavavajillas al abrir la puerta por completo del mismo, de forma que no choque con un cajón o la puerta de algún mueble. Así, por ejemplo, si estamos en una cocina en L, lo adecuado sería que el lavavajillas fuera en un extremo.

Por último, tenerlo cerca de fuentes de calor puede afectar también a su correcto funcionamiento.

Esperamos que estos consejos les resulten de utilidad. Y recuerden que pueden venir a visitarnos a nuestro showroom. Les recibiremos con los brazos abiertos.

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