
Cómo diseñar una cocina luminosa aprovechando la luz natural
La luz es, sin duda, el elemento clave del diseño y, en concreto, la luz natural es uno de los recursos más valiosos en el interiorismo. Más allá de su capacidad para incluir en la percepción del espacio, gracias a la luz podremos conseguir ambientes más o menos cálidos y acogedores, realzar materiales y texturas, destacar u ocultar ciertos elementos y, en general, conseguir una atmósfera más agradable. Así, en el mundo del diseño, una cocina luminosa, con una correcta gestión de la luz natural, puede transformar completamente el resultado final, haciendo que el espacio parezca más amplio y equilibrado.
Es por eso que en el artículo de hoy vamos a repasar algunas de las claves para conseguir una cocina luminosa, aprovechando al máximo la entrada de luz natural. Y es que esta no depende solo de tener grandes ventanales, ya que tanto la distribución, como los materiales y las tonalidades pueden ayudar a potenciarla.
La distribución como punto de partida para una cocina luminosa
Una cocina luminosa comienza con una adecuada organización del espacio. De este modo, lo más recomendado es situar las zonas de trabajo principales lo más cerca posible de las fuentes de luz natural. Hablamos de encimeras, áreas de preparación o la zona de cocción, para que puedan beneficiarse de una mejor iluminación durante la mayor parte del día.
En cocinas abiertas, por su parte, la eliminación de barreras visuales permite que la luz se distribuya con mayor facilidad por toda la estancia. Por ese motivo, en cocinas muy pequeñas o muy poco iluminadas, podríamos recomendar tirar tabiques y conectar directamente con el comedor o el salón para ganar amplitud, luz y funcionalidad. Así, en este tipo de concepto de cocina, las composiciones más despejadas y los muebles a menor altura (una isla, por ejemplo) también favorecen la fluidez de la luz natural.
Por su parte, si tenemos la suerte de contar con grandes ventanales, lo conveniente sería evitar elementos que puedan suponer un obstáculo a la entrada de luz, preservando así su conexión directa con el exterior.
Tonalidades y materiales para multiplicar la luminosidad
Una buena elección cromática es básica a la hora de influir en la percepción de la luz. De este modo, priorizaremos siempre el uso de tonos claros para potenciar una cocina luminosa, especialmente cuando se combinan con materiales que puedan reflejar la luz de una forma equilibrada.
Los blancos cálidos, los tonos arena y los inspirados en piedras naturales ayudan también a crear una mayor sensación de amplitud, sin generar un ambiente excesivamente frío que podría surgir de un look ‘total white’. Además, los acabados porcelánicos, las superficies minerales y las maderas claras aportan también luminosidad y textura al conjunto.
La clave, de este modo, no reside solo en su capacidad para reflejar la luz, sino en la de crear una atmósfera con armonía y equilibrio entre texturas, materiales y tonos.

Ventanales y conexión con el exterior
Las grandes superficies acristaladas son uno de los elementos más eficaces a la hora de ampliar la entrada de luz natural. De hecho, en el caso de cocinas cerradas con pocas ventanas, se podría plantear la opción de abrir un gran ventanal en la pared que separa la cocina del salón, para ganar así luminosidad. También lo conseguimos con puertas correderas de vidrio, aperturas hacia patios interiores…
En definitiva, el objetivo es abrir paso desde la cocina hasta las diferentes fuentes de luz natural de la vivienda, favoreciendo una relación entre el interior y exterior fluida.

La iluminación artificial como complemento
Aunque el objetivo es sacar el máximo partido a la luz natural, una cocina luminosa debe contar también con diferentes puntos de iluminación artificial bien distirbuidos. La iluminación indirecta, las líneas LED integradas y los sistemas regulables nos permiten obtener un ambiente bastante equilibrado.
En definitiva, una cocina luminosa implica mucho más que incorporar grandes ventanales. Y, por ello, al plantear su diseño, pondremos en conjunto cuestiones clave como la distribución, la selección de tonalidades y la elección de materiales y acabados para conseguir un conjunto capaz de potencial la luz natural.
Así, si desean que les ayudemos con el diseño de su cocina, no dejen de venir a visitarnos a nuestra exposición de cocinas en Madrid, situada en Paseo de la Castellana 98, Madrid. Pueden pedir cita aquí.