SILLAS DE COCINA

Las sillas de cocina como indicamos en nuestro artículo anterior, es una compra en la que tenemos que tener varios factores en cuenta. Aunque parezca un elemento al que nunca le hubiésemos prestado una atención excesiva, no debemos dejar pasar algunos aspectos que enriquecerán nuestro diseño y harán más cómoda la habitabilidad.

Una silla debe tener las dimensiones correctas para que no sean elementos que interrumpan el paso o generen un aspecto de desequilibrio visual. También debemos pensar en la estabilidad y fortaleza de la misma, siempre en función al uso que les vayamos a dar.  Este aspecto ya lo habremos sopesado a la hora de la elección de nuestra mesa, por lo que tendremos una idea más clara de lo que vamos a necesitar. En resumen la silla deberá conjugar unas dimensiones adecuadas, un estilo armónico con relación a la mesa que hayamos seleccionado y una firmeza acorde con el uso destinado a la cocina.

 

QUÉ TIPO DE SILLAS DE COCINA SON LAS IDÓNEAS

Pongamos el ejemplo de un espacio destinado a un uso esporádico, donde tenemos el salón integrado en la cocina, mediante elementos estructurales o decorativos, podemos seleccionar modelos más arriesgados o incluso semejantes a los muebles de salón que hayamos elegido. Esto nos permite incorporar otro elemento decorativo a nuestra cocina, sacrificando su carácter funcional por uno más estético.

Si por el contrario el uso destinado va a ser constante y vamos a invertir muchas horas en la estancia no dudaremos en buscar: comodidad, resistencia y funcionalidad. Una silla que sea cómoda, con elementos almohadillados en la base y respaldo. Los almohadillados deberán tener colores neutros que permitan no focalizar el punto de vista en las sillas sino en otro elemento. Las sillas deberán  ser de fácil ocultación y de materiales resistentes. Comodidad por encima de todo y no es un aspecto baladí, pongamos un ejemplo:

Pensemos en nuestros hijos haciendo los deberes o nosotros trabajando, el rendimiento será directamente proporcional a una buena iluminación, comodidad, etc. Por este motivo creemos importante una buena selección, una buena silla, nos permitirá obtener unos resultados mejores en otros aspectos de nuestra vida.

SILLAS DE COCINA EN FUNCIÓN AL TAMAÑO DE LA COCINA

Una cocina grande nos da libertad para poder elegir el tipo de silla que queramos, combinando sillas con taburetes en otras zonas o incluso realizando una mezcla de distintos tipos de elementos. Generalmente los espacios más amplios nos permiten mayores licencias a la hora de trabajar en el diseño. En este tipo de espacios grandes suelen estar dotadas de islas o penínsulas que nos permiten incorporar sillas altas. Este tipo de sillas suelen ser un elemento muy utilizado para generar cromatismo en el diseño.  Si no tenemos las medidas claras de nuestra isla-península debemos buscar sillas regulables en altura. A la hora de elegir este tipo de sillas busquemos las que tengan sistemas hidráulicos de buena calidad ya que suele ser el elemento que más se estropea en este tipo de sillas. Si la silla nos ofrece el sillín giratorio, busquemos aquellas que tienen sistema de bloqueo ya que es mucho más cómodo poder fijar la dirección en momentos como las comidas o el estudio, aunque generalmente utilizaremos otros espacios de mayor comodidad para estas actividades.

El problema lo encontramos cuando la cocina que tenemos tiene unas dimensiones reducidas y debemos seleccionar muy bien la silla que vamos a incorporar. Buscaremos sillas de cocina desplegables o de fácil ocultación, sillas de cocina de pequeñas dimensiones y que pueden combinarse con taburetes o pequeños cubos.

Como hemos visto, no dejemos al azar la selección de las sillas de cocina y analicemos todos los detalles anteriores.

Para más información no dude en consultar a nuestros especialistas, estaremos encantados de atenderle.